Psicoanalizando a Pedro Peña

El presente es un breve test psicoanalítico-literario elaborado por reconocidos especialistas en el arte de la inquisición. Con este examen buscamos introducirnos en los confines más apartados de la...

El presente es un breve test psicoanalítico-literario elaborado por reconocidos especialistas en el arte de la inquisición. Con este examen buscamos introducirnos en los confines más apartados de la mente de Pedro Peña y revelarle que no se encuentra solo, que todo lo que ha hecho hasta el día de hoy tiene una justificación inconsciente que tarde o temprano lo llevará a la inmortalidad enciclopédica o a una celda en un centro de reposo.

 

2016 tapa penaPaseas por el campo cuando de pronto escuchas un silbido: un gnomo bastante elegante (sombrerito de copa y frac) te saluda desde un árbol y pregunta acerca de tu libro más reciente. ¿Cómo se titula el libro y quién lo editó?

El libro se llama La noche que no se repite y en realidad es una reedición uruguaya de un libro que fue publicado por primera vez en Perú, allá por 2010. Se ha reeditado aquí puesto que durante el 2015 se ha filmado la película que se verá, Gran Gnomo mediante, en el 2016. Lo editó, al igual que la mayoría de mis libros, la gente de Estuario Editora-HUM, en la colección de novelas negras Cosecha Roja.

¿Hace cuánto que ese libro y tú se conocen?

Desde el 2008, cuando se me fue revelando en veinte entregas semanales para un diario de mi ciudad que se llama Primera Hora. Escribía de apuro los capítulos durante la semana e incluso algunos lectores ayudaron en el proceso, más que nada intentando evitar que los buenos murieran. No puedo “spoilearle” el libro, señor gnomo, así que hasta aquí voy.

¿Cómo sería tu vida si no lo hubieses publicado? ¿Cómo sería el mundo si todos los gnomos fueran tan educados y elegantes como el que charla contigo?

Bastante distinta, imagino. Para empezar, allá por el 2010 me ligué un hermosísimo viaje al Perú para presentar la novela a lo largo de todo el país. Luego vino todo el proceso de la peli, las reuniones, los guiones, el tiempo dedicado. Y finalmente, lo más lindo de todo, ver e interactuar durante un mes con todo el batallón de gente que hace falta para filmar una película. Ver cómo la remaban hasta el final con un presupuesto siempre corto, ver cómo dejaban el alma en la cancha, actores, actrices, extras, técnicos, directores. Eso, señor gnomo, es como las grandes cosas que aparecen en la publicidad de Mastercard: no tiene precio.

Y si todos los gnomos fueran así de educados e interesados en la literatura seguramente viviríamos en un mundo mucho más justo, sin guerras ni conflictos. No habría catástrofes naturales, por ejemplo, que de naturales no tienen nada, puesto que todo el mundo sabe que esas catástrofes las provocan los mismos gnomos extremistas de siempre. Con respeto lo digo.

¿Y cuál es el personaje más fascinante de tu libro?

Es sin dudas el Gordo Pablo. Un joven que no las tiene fácil para nada: es pobre, gordo y está por terminar el liceo, aunque va un poco atrasado en los tiempos porque trabaja de repartidor de pizas en un bar de mala muerte. A causa de su gordura, no ha tenido contacto con el sexo femenino. Es decir, es virgen. Y si uno piensa que ya no es posible que se hunda más, pues bien… una noche sus amigos deciden hacerle una broma… y ahí comienza el asunto.

Ahora que se ha informado acerca de tus logros en la escritura, ¿crees que el gnomo te pedirá una selfie?

Si el gnomo es medianamente inteligente dejará de lado cualquier consideración sobre la elegancia o la pertinencia de las selfies y cámara en mano prácticamente que me obligará a que posemos juntos para una. Luego la guardará en una carpeta que se llama Por las dudas, que es en la que guarda las selfies con aquellos autores con los que tal vez algún día valga la pena haber estado. Cuando eso ocurra -y ocurrirá, es de creer, con uno de cada veinte autores fotografiados-, podrá presumir de una amistad entrañable.

Al gnomo, coincidentemente, le interesa indagar sobre la novela de tus sueños. ¿Cómo sería esa novela?

Esa materia sobre la que el gnomo se propone indagar bien puede ser pasible de una doble definición. La novela de mis sueños, en un primer caso, podría ser un gran número de relatos inconexos y breves que tengo en una carpeta que se llama, justamente, Mis sueños. En una segunda instancia, la novela de mis sueños podría ser la novela que toda la vida he soñado escribir… y que ya escribieron Cervantes y Tolkien, entre otros.

Al parecer al gnomo no le gustó el tono de tu voz ni tu respuesta. (Creo que la selfie quedó descartada hasta que se le pase la indigestión.)

Ves… ahí está al problema. La novela de mis sueños, la que imagino con todas mis fuerzas, nunca podrá ser mejor que las de los dos que te mencioné arriba. Y por eso escribir resulta en cierto aspecto algo complicado y oblicuo.

¿Y qué nos puedes decir acerca del aparato circulatorio?

Por lo que tengo entendido, son líneas rojas y verdeazuladas que recorren nuestro cuerpo. Las rojas son las que van y las verdes son las que vienen. Ambas llevan sangre desde y hacia el corazón. Y no les digo más porque ya podría ser interpretado como un intento de alarde de mi parte. Y como ustedes sabrán, porque lo habrán visto muchas veces, no hay cosa más estúpida que un escritor que se cree que se las sabe todas.

¿Prefieres los monumentos que conmemoran importantes batallas o los que saludan a Walt Disney?

Bueno… una cosa no elimina a la otra. Me encantan los monumentos de batallas. En el centro de la capital de Uruguay hay uno que se llama El entrevero, en alusión a la forma de pelear de los viejos gauchos del siglo XIX. La verdad que el título está muy bien puesto. Pero también me gustarían mucho, si los conociera, los monumentos que homenajean a Walt, claro.

Con franqueza, ¿cuántas veces has usado un libro para noquear a alguien?

Todo el tiempo. Soy Profesor de Literatura en la secundaria. Cuando estudiamos el Quijote o la Biblia estoy en mi apogeo. Luego, cuando viene Kafka, hay que ser más preciso. La metamorfosis no golpea de la misma manera que Los hermanos Karamazov o Guerra y Paz. Por eso uno tiene que ser muy cuidadoso al principio del año lectivo, cuando elige los autores a trabajar con los estudiantes. Y sobre todo hay que evitar el libro electrónico, que no duele nada.

¿Es posible que alguien haya usado uno de tus libros para noquear a alguien?

Por supuesto que sí. Llamemos X a quien desea regalar un libro. Llamemos Y a quien lo recibe. Pues bien… si X regala a Y un libro mío, y si Y más o menos ha leído otros… es probable que Y arroje ese ejemplar de canto a X, pegándole de lleno en un ojo y provocándole un desmayo.

¿La literatura, pregunta el gnomo, es diarrea u oxígeno?

Nada de eso, señor gnomo. Esas metáforas un tanto gastadas no se ajustan a la literatura, como usted la llama. La literatura es más que nada algo extraño. Incluso algo vano. Una ilusión carente de materialidad e incluso de sentido. En eso es distinta totalmente a las diarreas, que suelen materializarse con mucha facilidad e incluso revelan amplios significados en los sucesos que adornan nuestra existencia. Más que diarrea u oxígeno, la literatura es sangre, es puño, es un latido apurado, un desasosiego.

 


Pedro Peña (Uruguay, 1975) es escritor, profesor de literatura y cofundador de la revista La letra breve. En 2006 obtuvo el Premio Nacional de Narrativa por el libro de ciencia ficción Eldor. Ha publicado artículos, reseñas y ficción en el suplemento Cultural de El País (Uruguay), y en las revistas peruanas Contrapoder y Campo Letrado. Semanalmente escribe la contratapa del diario Primera Hora de San José. También es autor de los libros La noche que no se repite (2010; 2015), Ya nadie vive en ciertos lugares (2010), No siempre las carga el diablo (2011), Tampoco es el fin del mundo (2012), Mito (2013) y A veces tarda, casi nunca llega (2014).

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