Exorcismos de Susanne Noltenius

Todo lo que leemos tiene un nacimiento y una matriz. En este espacio, narradores y narradoras de Iberoamérica nos acercan al proceso de creación de su obra más reciente,...

Todo lo que leemos tiene un nacimiento y una matriz. En este espacio, narradores y narradoras de Iberoamérica nos acercan al proceso de creación de su obra más reciente, enlazándonos con la formación de la criatura que alguna vez llevaron dentro de ellos.

 

2015 tapa nolteniusTres mujeres | Animal de Invierno | 2015

 

El escritor argentino Manuel Puig decía que uno debe escribir sobre aquello de lo que es testigo privilegiado. Esta es una idea salvadora que me permite recurrir a mis escenarios inmediatos y tomar las propias emociones como punto de partida para tejer historias. Mis dos libros de cuentos, Crisis respiratoria (2006) y Tres mujeres (2015), son algo así como la digestión del cúmulo de experiencias previas. Las familias disfuncionales en el primer caso; la lucha de las mujeres en el ambiente empresarial, en el segundo.

Tres mujeres se compone de tres historias cuyas protagonistas son una mujer divorciada, otra casada y otra soltera. Si bien cada historia tiene una trama independiente, los tres personajes viven un momento similar en el que tratan de equilibrar los diferentes roles que manejan: son profesionales abriéndose paso en el mundo corporativo exigente y muchas veces machista, son madres de adolescentes —la adolescencia es la etapa más desgastante de la maternidad— y, no menos importante, se trata de mujeres en la mediana edad intentando, independientemente de la etiqueta social que su estado civil les otorga, rescatar un espacio personal.

Las tres historias tienen como escenario grandes corporaciones, junglas de exigencia en donde la mujer muchas veces debe esforzarse el doble que sus pares masculinos para obtener reconocimiento. Esto sin que se le permita descuidar los roles tradicionales de madre, esposa e incluso ama de casa. La sociedad en la que vivimos demanda un rendimiento profesional tan alto que nos aleja de nuestros sentimientos y emociones más auténticos, los anestesia, nos reduce a una expresión funcional y esto, sin duda, inflige un desgaste psicológico. Lo cierto es que las protagonistas de Tres mujeres se encuentran en un punto de quiebre en el que se preguntan si están donde hubiesen querido llegar, si les satisface lo que han conseguido hasta ahora, si realmente pertenecen a ese ambiente por momentos tan hostil. Este sentido de no pertenencia es, creo, uno de los ejes del libro.

El otro tema central es la maternidad. La maternidad es una experiencia intensa, un momento a partir del cual una se posterga para criar y se convierte, casi en forma automática, en la última prioridad de su lista. Sus hijos son el proyecto de vida más importante y gran parte de su energía estará puesta en ellos durante un largo tiempo en el cual atender sus propias inquietudes puede resultarle egoísta y culposo. Estos sueños que la mujer deja de lado, o abandona por completo, generan un vacío que pasa desapercibido mientras los hijos son pequeños y son el centro de su vida. Pero luego los hijos crecen, empiezan a volar solos y dejan de prestarle atención a la madre, quien enfrenta entonces una holgura de espacio y tiempo en la que aquel vacío sale a flote. Las protagonistas de Tres mujeres intentan sobrevivir a la tirana adolescencia de sus hijos y reencontrar la identidad adormecida bajo la maternidad.

Por supuesto, también hay diferencias entre las tres historias. La mujer divorciada es muy principista y se siente afectada por los manejos dudosos en la empresa donde trabaja, así como por la corrupción en el poder judicial donde el exesposo ha reclamado la custodia de sus tres hijos. De estos, los dos mayores le demuestran una hiriente indiferencia, mientras que el menor somatiza un problema emocional con el que a ella le cuesta lidiar.

La mujer casada padece una sensibilidad que nadie de su entorno, la clase alta limeña, comparte. Hace años ella se enamoró de un escritor, pero terminó aquella relación por temor a dañar a sus hijos pequeños. Ahora que ellos han crecido, marcan una distancia emocional con su madre y ella navega en solitario, surge la posibilidad de un reencuentro con aquel escritor.

La mujer soltera es la chica bonita del escenario; está enfocada en demostrar sus capacidades en un ambiente abiertamente machista mientras que su hija, en plena adolescencia, descubre la atracción por un muchacho. Entonces la protagonista, a su vez, conoce a un hombre diez años menor que despierta en ella un incontenible deseo. Es un cuento con cierta dosis de erotismo, pero en el que la primera intención es graficar la lucha de la mujer en un mundo que le resulta adverso la mayoría de las veces.

Me gustaría que los lectores se identifiquen con los personajes o con las situaciones que plantea Tres mujeres, que descubran una dimensión de carne y hueso en el acartonado mundo corporativo y que se desaten en ellos las emociones que yo he intentado trasmitir. Sobre todo, me encantaría que se hagan preguntas. Un buen cuento es aquel que permanece en la cabeza del lector en forma de preguntas. Preguntas sobre sí mismo, sobre la realidad que le ha tocado. Una buena historia, en mi opinión, es aquella que plantea una idea inteligente de una manera bella. Ojalá alguien piense así luego de leer Tres mujeres.

 


Susanne Noltenius (Perú, 1972) nació en la ciudad de Lima. Ha publicado los libros de cuentos Crisis respiratoria (2006) y Tres mujeres (2015). Fue incluida en las antologías Matadoras. Nuevas narradoras peruanas (2008), Malos elementos (2012), Cuentos para sobrevivir al fin del mundo (2012), El cuento peruano 2001–2010 (2013), Denominación de Origen: Perú (2014) y El fin de algo (2015). En 2013 publicó el ebook Tsunami & Pecera. Su obra también ha integrado colecciones de cuento infantil y juvenil.

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