Psicoanalizando a Juan Cárdenas

 El presente es un breve test psicoanalítico-literario elaborado por reconocidos especialistas en el arte de la inquisición. Con este examen buscamos introducirnos en los confines más apartados de la...

 El presente es un breve test psicoanalítico-literario elaborado por reconocidos especialistas en el arte de la inquisición. Con este examen buscamos introducirnos en los confines más apartados de la mente de Juan Cárdenas y revelarle que no se encuentra solo, que todo lo que ha hecho hasta el día de hoy tiene una justificación inconsciente que tarde o temprano lo llevará a la inmortalidad enciclopédica o a una celda en un centro de reposo.


U2015 tapa cardenasn enmascarado te da un librazo con tu más reciente novela y reaccionas con un gesto de dolor y sorpresa. ¿Cómo se llama el libro y quién lo editó?

Se llama Ornamento y lo editó Periférica. Al menos hasta antes del golpe esos datos eran fidedignos.

¿Hace cuánto que ese libro y tú se conocen?

La verdad es que nos conocemos poco. No sabemos casi nada el uno del otro. ¿Hace cuánto? Quizás nos estábamos incubando mutuamente desde hacía muchísimos años.

¿Cómo sería tu vida si no lo hubieses publicado? Y, por cierto, ¿por qué crees que un enmascarado sería capaz de golpearte con él?

Quizás no habría ganado ese crucero por el Caribe, ni el vale de descuento en doce hoteles de Las Vegas, ni el dispensador automático de Dry Martinis que tengo en el baño. ¿Por qué querría golpearme? Le pago para que me pegue. Es parte de una terapia conductual para pulir algunos malos hábitos de escritura.

Esta escena, valga la mención, tiene lugar en algún lugar de Budapest. El enmascarado no pronuncia bien las erres castellanas ni vocaliza todas las sílabas, pero asumes que te pregunta por el personaje más fascinante de tu libro. Descríbelo para nosotros.

El personaje más fascinante de mi libro es una mujer a la que solo conocemos con el nombre de Número 4. Es curioso que esta sea precisamente la cuarta pregunta, ¿no crees? Bueno, Número 4 es así, produce esta clase de serendipias. Podríamos definirla como una artista radical, de la familia de Hugo Ball, de la familia de Marcel Janco, que no era húngaro sino rumano. Número 4 encarna en un sentido literal, es decir, en su cuerpo, una relación perversa entre la economía y el régimen de lo visual. Y sus acciones son un atentado contra esa economía de la imagen.

El enmascarado ha escuchado atentamente la descripción del personaje más fascinante de tu novela y vuelve a darte un librazo (al parecer así expresa su cariño). Ahora le gustaría saber si tienes planeado escribir una novela acerca de un guapo y atlético enmascarado que secuestra escritores y les da librazos en la cabeza.

Quizás escriba algo sobre esta experiencia, pero desde luego no será una novela sino un libro de superación personal. Otra curiosidad, uno de los asuntos centrales de Ornamento es la idea del rostro como un lugar particular de la cultura. El rostro y el rostro borrado. Nadie sabe lo que puede un rostro. Y mucho menos se sabe lo que puede un rostro que ha sido borrado.

Más allá de la curiosidad literaria, ¿crees que el enmascarado quiere seducirte?

El enmascarado es una de las encarnaciones de lo que hace la literatura: la literatura no es un sujeto que piensa sino un ello que habla en nosotros.

Dicho sea de paso, ¿alguna vez has sentido mariposas en el estómago por un enmascarado húngaro?

No, las fantasías de dominación no forman parte de mi menú libidinal.

¿Crees que estas pruebas de fuego te hacen mejor escritor?

La idea, como dije antes, es pulir mis malos hábitos. O sea que mis malos hábitos cada vez brillen más en mi escritura.

¿Dirías que los buenos escritores tienen ganado un lugar en el cielo?

Rezo todos los días arrodillado sobre cristales rotos para que los malos escritores se vayan todos al cielo y nos dejen la tierra entera para nosotros, los escritores peores.

¿Dirías que el cielo es un mejor lugar que el infierno?

Mis nociones teológicas están bastante obsoletas. Hace años en Cali había un piqueteadero (una especie de restaurante para borrachos) que se llamaba El Cielo. Y enfrente quedaba la discoteca Inferno (un puticlub con pista de baile). ¿Qué sitio era mejor? Depende de si uno quería comer o no.

¿Dirías que el infierno es la entidad encargada de poner 16 cucharadas de azúcar en las botellas de Coca-Cola de 600 mililitros?

He visto brillar el infierno en los ojos de un ejecutivo de una compañía minera canadiense. Y en los ojos de un magnate de la comida para perros que se llamaba Dieter y que, al mudarse a Norteamérica, se cambió el nombre por Douglas. Era un brillo especial, neuróticamente limpio, algo que parecía venido de otro planeta. El infierno es el encuentro de la pulsión de muerte con el cálculo supremo. Entonces quizás sí, quizás esos 600 mililitros de azúcar sean el infierno.

Ahora bien, ¿será que todo lo que ha ejecutado el enmascarado húngaro es parte de una secuencia de cámara oculta lista para difundirse a través de YouTube?

YouTube es una región del inconsciente. Y el inconsciente es a la vez una región de YouTube. El enmascarado no es húngaro y responde al nombre de Judex. Si quieren verlo, aquí está su dirección: https://www.youtube.com/watch?v=_HM_hN6uDvk

 


Juan Cárdenas (Colombia, 1978) es traductor y autor del libro de cuentos Carreras delictivas (2008) y de la novelas Zumbido (2010), Los estratos (2013, Premio Otras Voces, Otros Ámbitos) y Ornamento (2015). Ha traducido a autores como William Faulkner, Gordon Lish, Muriel Spark, Norman Mailer, Nathaniel Hawthorne, Thomas Wolfe, Eça de Queirós y Machado de Assis. Entre 2008 y 2010 gozó de una beca de creación en la prestigiosa Residencia de Estudiantes de Madrid. Vive actualmente entre Colombia y Ecuador.

Foto: Santie Troppoli

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