Psicoanalizando a Pablo Brescia

El presente es un breve test psicoanalítico-literario elaborado por reconocidos especialistas en el arte de la inquisición. Con este examen buscamos introducirnos en los confines más apartados de la...

El presente es un breve test psicoanalítico-literario elaborado por reconocidos especialistas en el arte de la inquisición. Con este examen buscamos introducirnos en los confines más apartados de la mente de Pablo Brescia y revelarle que no se encuentra solo, que todo lo que ha hecho hasta el día de hoy tiene una justificación inconsciente que tarde o temprano lo llevará a la inmortalidad enciclopédica o a una celda en un centro de reposo.


C2013 tapa bresciaaminas por la selva, ves un libro que publicaste recientemente. ¿Cómo se llama el libro y quién lo editó?

Se llama Fuera de lugar, es de relatos, lo publicó la editorial peruana Borrador Editores en el 2012 y cuando lo veo no puedo evitar sonreír ya que, mal que les pese a algunos, el título es un acierto porque ¿qué hace un libro en el medio de la selva? ¿Quién soy, Quiroga? Está totalmente fuera de lugar. O tal vez, hmmm…, tal vez sea una selva mental o incluso literaria… Y entonces el libro sería un símbolo de… En fin… dejo el libro y sigo caminando.

¿Hace cuánto que ese libro y tú se frecuentan?

Somos viejos enemigos que conviven desde hace diez años o más. Cabe aclarar que esta es una relación asimétrica: yo he intentado huir de él, he tratado de demorarlo lo más posible (¿otros diez años?), pero él siempre aparecía abierto, clamando que lo cerrara de una vez. Yo lo insultaba, le decía engendro, incompleto, puro cuento, pero no cejó en su empeño. Él quería que nos frecuentáramos, fecundáramos; yo, no. Maldito el sufrimiento del escritor… Pensándolo bien, los relatos tienen que ver con la literatura, con los Estados Unidos, con la descolocación, la búsqueda y el fracaso. Nos conocemos desde siempre, me parece.

¿Qué tipo de relación tienes con él después de haberlo escrito? ¿Cómo crees que se llevarán dentro de veinte años?

Siempre digo que una vez que el escritor pone el punto final, se acaba la magia, las hadas madrinas nos abandonan y el carruaje de Cenicienta vuelve a ser calabaza. O sea, se pasa de ser “autor” a mero lector de su propio libro. Un lector informado, eso sí, sobre todo en cuanto a la arquitectónica de los textos, pero no un oráculo que contiene misteriosamente todos los significados. La reacción-relación inicial fue de alivio, por supuesto, como dar a luz pero con contracciones mentales y después esperar que el bebé llore…. ¡Y no hace nada! Luego, surge como un magma el sobrecogimiento de pensar que hay que ocuparse de él, sobre todo tratar de que se lea, qué terrible…En veinte años, tal vez Fuera de lugar sea del olvido o del otro…

Sigues caminando y te adentras más en la selva. De pronto ves un claro. Ante tus ojos aparece el personaje más fascinantede tu libro. Descríbelo.

Difícil elegir, sobre todo porque “fascinante” no le queda a ninguno. Hay varios que me atraen, pero, está bien, uno: hay un sepulturero que viaja en tren, que sueña, que quiere ser enterrado en el mismo cementerio donde cuida a sus muertos y que descubre una maravillosa invención que puede llegar a cambiarle la vida… o, más bien, la muerte.

Continúas caminando y ves otro claro en la selva. Delante de ti aparece tu esposa. Dice algo sobre tu escritura y sobre tu nuevo libro. ¿Qué te dice?

Mi esposa se aparece llena de tules blancos y me dice que confía en mí y que el libro es lo que yo quería que sea. Entonces creo que me va a llevar lejos de la selva, al reino del tiempo donde uno puede sentarse a leer, a escribir y a disfrutar placeres diversos sin engordar y sin cansarse. Pero esa figura se eleva y se pierde y en su lugar aparece otra de tules negros, que me dice que deje de quejarme de que no tengo tiempo, que escriba de una vez, que escribo bien pero a veces mis narradores flaquean y que igual ella no va a leerme porque todo su tiempo se le va en hacerme tiempo a mí para que yo me queje del poco tiempo que tengo. Es el maldito eterno retorno…

Después de charlar un rato, tu esposa se da media vuelta y se transforma en una novela, es la novela de tus sueños. ¿De qué trata esa novela?

Es una novela breve. Trata de una mujer que ha encontrado a un hombre en un lugar atípico —digamos, una selva— y, por alguna razón, la mujer entiende que deben consumar al acto sexual antes de que sea demasiado tarde. Lo hacen y la mujer descubre —por un complicado mecanismo que no puedo revelar—que ese hombre, desde ahora su hombre, es un sueño que habita en la cabeza de un tal Pablo Brescia. Y el resto de la novela se la pasa intentando ingresar a esa cabeza para rescatar a su hombre.

¿La novela de tus sueños fue escrita por ti?

Fue escrita por Harry Bimer, que no escribe novelas.

Después de tocarla, la novela de tus sueños se convierte en una casa de dos plantas. Entras en ella y subes hasta el segundo piso. Describe lo que ves en tu habitación.

La habitación es blanca y, aparentemente, está vacía. Pero entonces miro hacia el techo y veo como una especie de maqueta en miniatura que intenta reproducir el contenido de mi cerebro. Hay membranas y otras masas gelatinosas cuyos nombres desconozco, pero también están la mujer y el hombre. ¡Ah! Hay también dos enanos y un perro.

En seguida giras la cabeza y te ves reflejado en un espejo. ¿Qué ves en el espejo? ¿Por qué ves eso cuando podrías estar escribiendo el libro de tus sueños?

Bueno, lo primero que pienso cuando bajo la cabeza es: ¿cómo diablos apareció un espejo? ¿No era que la habitación estaba vacía? Pero me calmo rápidamente y trato de ir a contracorriente y no mirar al espejo, pero es un espejo viviente que se extiende por todas las paredes: en cada una de ellas, aparece una imagen de alguien que se parece a mí, pero no soy yo… ¿O sí? Me veo a mí porque si no estuviera rodeado de yo mismo, ¡estaría escribiendo!

Bajas al primer piso y sales por la puerta trasera de la casa. Te topas con una piscina y, flotando en el agua, descubres también un manatí con ganas de argumentar. ¿Qué te dice el manatí?

Lo primero que hace el manatí es citar a Bob Dylan: “Algo está ocurriendo aquí, pero tú no sabes lo que es, ¿verdad?” Esto me confunde aún más, claro, e intento desesperadamente encontrarle un sentido a la serie selva-novela-mi cerebro-espejo-manatí. Sólo entiendo que tal vez sea natural que en este episodio haya un manatí porque vivo en el condado de Manatí. Pero los manatíes no hablan, pienso. Y entonces vuelvo a desanimarme.

¿Será que el manatí es una broma pesada de tus vecinos?

Es absolutamente imposible que mis vecinos hayan “plantado” un manatí en la piscina de esta casa, por más que uno de ellos sea dueño de un helicóptero. El manatí ha llegado hasta aquí por alguna razón, me digo. Debe querer decir algo… En ese momento, el manatí efectivamente dice algo. Dice: “Basta de buscarle la razón a todo. ¡Carpe diem! Métete”. Y me lanzo al agua.

Después de interactuar con el manatí, te adentras otra vez en la selva y caminas hacia un monte. Desde la cima del monte ves al peor de tus hábitos literarios. Descríbelo.

Luego de la selva, la casa y el manatí, voy entendiendo que el monte no puede ser sino una prueba más. Lo subo fácilmente, porque después de los espejos, nada me intimida. Mi mirada abarca toda la selva y también veo la casa de dos plantas. Por el sendero, viene caminando un señor de traje negro que revolea un bastón. Cuando se acerca, se saca el sombrero y me saluda, comentando: —Buenos días, soy Pretencioso. Tengo buenas intenciones pero a veces me paso de complicado o formal y pierdo naturalidad, ¿vio?

Desde la cima del monte también ves al artista que más admiras. ¿Quién es? ¿Y por qué está perdido en la selva contigo?

Sentado en la punta del monte, siento un cosquilleo y me levanto. A lo lejos, una sombra se materializa: es Rod Serling. Le digo: “Sé que no eres el mejor, sé que podría haber elegido muchos otros que son superiores, pero te admiro”. Él enciende un cigarrillo, mira a su alrededor, y dice: “¿Qué hago aquí?” Y luego, claro, comienza la música y los dos entendemos por qué estamos donde estamos.

 


Pablo Brescia (Argentina, 1968) nació en Buenos Aires y reside desde 1986 en los Estados Unidos. Es doctor en literaturas hispánicas y profesor de literatura en University of South Florida. Ha publicado los libros de cuentos La apariencia de las cosas (1997) y Fuera de lugar (2012); su obra ha integrado también antologías de ficción como Se habla español y Pequeñas resistencias 4. Recientemente publicó el libro académico Modelos históricos y prácticas teóricas en el cuento hispanoamericano: Arreola, Borges, Cortázar (2011).

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